“Es verdad que junto a los gigantes de la
literatura, los psicólogos, que se dedican a presentar y explicar la
personalidad, parecen ineficaces y a veces un poco tontos. Sólo un pedante
puede preferir la árida colección de hechos que ofrece la psicología acerca de
la vida mental del individuo, a los gloriosos e inolvidables retratos de los
novelistas, dramaturgos y biógrafos talentosos. El artista de las letras crea
sus relatos; el psicólogo no hace más que recopilar los de él. En un caso
emerge una unidad, consecuente consigo misma a pesar de sus sutiles
variaciones. En el otro caso se va acumulando un pesado conjunto de datos
deshilvanados.”
Gordon Allport
24. 1 ¿Se enriquece la personalidad?
Hablar
de enriquecimiento personal hace remontar a la psicología positiva, generadora,
no ella exclusivamente, de gran parte del campo de la literatura de autoayuda y
superación. La proliferación en este ámbito es exorbitante. El campo del
desarrollo personal cada día es editado con la promesa de ayudar al individuo a
ser mejor persona; hasta métodos se crean para captar mayor público interesado.
No obstante, el enriquecimiento personal es comprendido aquí por el autor como
una manera de no permanecer o seguir siendo igual persona, sino estar en la
búsqueda de nuevos valores, virtudes, así como el control, acaso eliminación de
defectos de carácter que hacen del individuo una persona indeseable o carente
de las más nobles relaciones interpersonales. Los psicoterapeutas tampoco son
la excepción a esta intencionalidad de mejoramiento personal y continuo. La
gente suele creer que el enriquecimiento personal puede estar exclusivamente
supeditado a la intelectualidad y el saber, olvidando la formación en calidad
humana y cambio personal. Un asunto es estar lleno de sobreabundantes
contenidos, otra contar con una magnífica calidad humana. Creo que enriquecemos
nuestra personalidad cuando:
- Admite
que “debe cambiar” algunas actuaciones en su carácter y personalidad.
- Sabe
que es imposible actuar “perfectamente” en esta vida.
-
Piensa en la práctica de valores que no eran de su interés o prioridad como
persona.
-
Dedica tiempo a meditar en “su camino” personal cotidiano.
-
Evalúa sus relaciones interpersonales en pro del mejoramiento en la convivencia
a cualquier nivel.
-
Reconoce la existencia del “pecado” como una realidad comportamental que hace
estragos en la vida de cualquier individuo.
-
Reconoce con humildad que “no se las sabe todas” en su rol o quehacer
profesional.
-
Quizás se encuentra “derrotado” en hábitos dañinos para su esencia personal.
- Etc.
24. 2 ¿Psicoterapeutas “iguales” todo el
tiempo?
Permanecer igual como persona (cuando el balance personal es de tipo negativo), indica para el
terapeuta su baja autoeficacia, quizás su autoengaño de creer que su
modificación personal era un proceso natural y fluyente donde no tenía que
mover un solo dedo a favor de sí mismo. Algunos hasta desarrollan moldes para
actuar (una forma negativa particular de ser), y la atribución que se hace es
que la problemática de su comportamiento de es de carácter disposicional
(interna) y no contextual, como suele ser la excusa generalizada: soy así
porque los demás o la sociedad son culpables. Creo que en este aspecto ya se ha
reflexionado considerablemente a lo largo de este texto, pero no sobra decir lo
importante que será siempre el cambio para el individuo, en cualquier época de
la vida. El mundo adolece todavía de graves tragedias, calamidades, fatalidades
interpersonales, que tienen en la “falta de cambio” una de sus raíces más
podridas.
24. 3 ¿Qué incorporar o mejorar en usted
mismo?
¿Qué
podrían los psicoterapeutas incorporar a su carácter y personalidad si es que
puede plantearse así la pregunta? Podríamos resumir las áreas a trabajar en pro
del enriquecimiento personal así:
- La
incorporación práctica de valores, y no su mero conocimiento teórico como suele
ocurrirle a nuestras sociedades: conocedoras pero no practicantes de las
virtudes más deseadas.
- El
mejoramiento de la empatía, tolerancia y conmiseración con los consultantes,
que faciliten la comprensión de la condición humana pecadora, rebelde o
conflictiva.
- Una
espiritualidad centrada en Dios, que permita al psicoterapeuta comprender y
asimilar que existen problemas que el hombre no puede resolver a menos que la
Deidad pueda conceder su bondad y misericordia. (Los médicos reconocen a diario
que Dios puede ayudar en las crisis o males de sus pacientes)
- La
lectura prudente y no obsesiva de contenidos que se asumen como verdades
teóricas e infalibles de la comprensión de la raza humana. La información
siempre debe ser decantada; lo que sirve, de lo inútil.
- La
humildad para aprender de otros profesionales que quizás hayan tenido más
“éxito” en su terapéutica, por su claridad, bondad, transparencia, habilidad,
etc.
-
Observar la vida, la gente, la cultura, la sociedad, allí donde se encuentran
las soluciones (o no) mismas de las fatalidades humanas.
-
Otros: que usted vea que puedan enriquecer su persona y rol profesional.
“La piedra de toque del arte psicológico es la comprensión del
antagonismo y del sentido social de los fenómenos neuróticos, psicóticos y
“normales”. En la actitud arrogante de la presunción, el psicólogo debe saber
reconocer la extrema vergüenza del débil; en la terquedad y en la crueldad, la
reacción contra la obediencia y la blandura; en la masculinidad ostentativa el
horror al papel femenino; en el delirio de poder y sus convulsiones, el terror
a la derrota. Y todos estos fenómenos el psicólogo deberá examinarlos desde el
punto de vista del sentimiento de comunidad: se acercará a la vida anímica del
hombre preguntando (según una bella sentencia de Jerusalén), como Joab, “¿Eres
de los nuestros o de nuestros enemigos?”
ALFRED ADLER
24. 4 ¿Cómo le gustaría a usted ser?
Pregunta
muy importante dentro del proyecto de vida de cualquier persona o profesional.
Interrogante que desafía el trabajo en sí mismo, las posibilidades del
mejoramiento continuo, y el deseo de ser mejor como persona. Pero también
planteamiento que no es que guste mucho a la generalidad de la humanidad. Aquí,
una vez más, lamento lo reiterativo, el cambio surge como la posibilidad y
mediación para lograr psicoterapeutas plenos, contentos, satisfechos de su
labor, humanos, frente a lo difícil de su labor terapéutica. ¿Cómo le gustaría
a usted ser? (¿Yo ideal?) ¿Cómo usted sería una mejor persona o profesional?
También son preguntas fundamentales para el desempeño cotidiano, para las
relaciones interpersonales diversas, como un grano de arena en medio de un mar
de odio, venganza, egoísmo e intolerancia, que lamentablemente, aquejan al
mundo, desde siempre.
“La
psicoterapia significa la aplicación informada y planificada de técnicas
derivadas de principios psicológicos establecidos, por personas cualificadas
por su entrenamiento y experiencia para comprender esos principios y aplicar
esas técnicas con la intención de asistir individuos para modificar
características personales tales como sentimientos, valores, actitudes y
conductas que son juzgadas por el terapeuta como inadaptadas o defectuosas.
Hans
Eysenck
24. 5 Otra vez: nunca perfectos
Por
supuesto que, la perfección es una ilusión bastante neurótica en esta
existencia, tan marcada por los defectos de carácter en las personas cuando no
cambian hábitos dañinos por conductas más nobles, bondadosas y proactivas. Creo
que uno de los ejemplos más ilustrativos están a la vista en los noticiarios e
informativos, que dan cuenta cada día, cada momento, cada minuto, del
comportamiento perturbado, egoísta, deshonesto, codicioso, violento,
intolerante, vanidoso, abarcando el mayor
porcentaje en la proporción de noticias negativas frente a las positivas. Se
espera, sin embargo, que los psicoterapeutas puedan mejorar su calidad de vida
interior, lo cual pueda revertirse en su labor terapéutica, así como poder,
poco a poco, contribuir a la credibilidad de la profesión y el rol ejecutado
cada día desde diversas instituciones, y donde los consultantes depositan su
confianza para recibir la ayuda profesional, por la cual muchos pagan. Nunca
perfectos, pero sí cada día mejores personas, mejores psicoterapeutas.
“1. El psiquiatra tiene que valorar el estado mental de
otros y emitir un juicio, lo cual implica gran responsabilidad porque puede
suponer una estigmatización de por vida o porque el diagnóstico conduzca una
pérdida legal de libertad: en psiquiatría la neutralidad es difícil de
mantener.
2. La psiquiatría está cargada de ambigüedades: es difícil
precisar los límites de la normalidad psíquica; en el fenómeno psicopatológico
coexisten lo biológico y lo psicosocial, lo cual dificulta su aprehensión
objetiva.
3. El objeto de la psiquiatría es la conducta humana,
frente a la cual no es posible que el paciente ponga distancia, ya que sujeto y
trastorno son una misma cosa (las psicosis se caracterizan generalmente por una
falta de conciencia de enfermedad). El paciente psiquiátrico ofrece al examen
su malestar, su intimidad y su propia historia.
4. En psiquiatría la relación médico-paciente es un
instrumento de exploración y de tratamiento (la situación de indefensión del
paciente puede ser mayor aún que en otras ramas de la Medicina).”
LOURDES MENDIBURU
Un caso
particular
“Carl es un médico psiquiatra de la
guarnición militar; venía tratando a un soldado reservista, paciente afectado
con trastornos del sueño y de comportamiento, quien había logrado mediante
tutela o un mecanismo jurídico la atención especializada con los medicamentos
requeridos. C., fue asesinado con arma blanca por su paciente, desconociéndose
las causas reales que motivaron dicho comportamiento. La experiencia de C., ilustra
el riesgo y lo difícil en muchos casos de la intervención terapéutica con
pacientes específicos.”









