lunes, 14 de diciembre de 2015

21. PSICOTERAPEUTAS LUJURIOSOS



Por eso Dios los ha dejado hacer lo que quieran, y sus malos pensamientos los han llevado a hacer con sus cuerpos cosas vergonzosas. En vez de adorar al Dios verdadero, adoran a dioses falsos; adoran las cosas que Dios ha creado, en vez de adorar al Dios que las creó y que merece ser adorado por siempre. Amén. Por esa razón, Dios ha dejado que esa gente haga todo lo malo que quiera. Por ejemplo, entre ellos hay mujeres que no quieren tener relaciones sexuales con los hombres, sino con otras mujeres. Y también hay hombres que se comportan de la misma manera, pues no volvieron a tener relaciones sexuales con sus mujeres, sino que se dejaron dominar por sus deseos de tener relaciones con otros hombres. De este modo, hicieron cosas vergonzosas los unos con los otros, y ahora sufren en carne propia el castigo que se buscaron. Como no han querido tener en cuenta a Dios, Dios los ha dejado hacer todo lo malo que su mente inútil los lleva a hacer. Son gente injusta, malvada y codiciosa. Son envidiosos, asesinos, peleadores, tramposos y chismosos.  Hablan mal de los demás, odian a Dios, son insolentes y orgullosos, y se creen muy importantes. Siempre están inventando nuevas maneras de hacer el mal, y no obedecen a sus padres.  No quieren entender la verdad, ni se puede confiar en ellos. No aman a nadie ni se compadecen de nadie.  Dios ya lo ha dicho, y ellos lo saben, que quienes hacen esto merecen la muerte. Y a pesar de eso, no sólo siguen haciéndolo, sino que felicitan a quienes también lo hacen.”
San Pablo (Romanos 1. 24-32)


21. 1 Un “problema” de vieja data

La lujuria se traduce comúnmente como un: “deseo y actividad sexual exacerbados”. La definición se refiere a dos componentes; el primero es un deseo persistente, insidioso sobre lo sexual; el segundo se refiere a la búsqueda de más intensidad, placer, exploración, malicia, en todas las formas de expresión de la sexualidad. El capítulo del DSM IV (ahora recientemente desde el 2015: DSM V) sobre los trastornos sexuales diversos (por ejemplo el campo de las parafilias…), por mencionar uno solo, evidencian una problemática social, que afecta significativamente la vida de muchas personas de cualquier contexto o clase social, aunque la cultura busque la legitimación del placer desbordado, inmoral, libertino, irresponsable, incontrolable, despersonalizable, comercializable. Desde la antigüedad, por ejemplo, la lujuria mediante la prostitución, el homosexualismo, el lesbianismo, el abuso,  ha sido un desafío para la conducta moral del hombre; reyes, príncipes, gobernantes, escritores, guerreros, han nutrido los anales de la lujuria con experiencias diversas que testificaban de su estilo perverso de vida. Y los psicoterapeutas no son la excepción a caer en la inmoralidad, el sexo ilícito, comercial, manipulable; la historia cotidiana de la psicología cuenta con ejemplos tristes de estos profesionales de la salud mental que resultan inmiscuidos en comportamientos sexuales denigrantes y escandalosos. Los estrados judiciales se han colmado de casos donde sexo, lujuria y crimen se han dado la mano, sin miramiento alguno.



21. 2 La inmoralidad en los psicoterapeutas

Las razones por las cuales los psicoterapeutas pueden incurrir en conductas sexuales inmorales (libertinas…) pueden ser diversas. En realidad, el terapeuta es un ser humano también “sujeto a pasiones humanas”, por más que haya estudiado o especializado su intelecto en campos del comportamiento humano. Desde la infancia y en el transcurso de la adolescencia las personas pueden tener una formación sana en su sexualidad, bajo el ejemplo de hogares relativamente estables y respetuosos; pero en muchos casos no es así; el niño/joven puede pertenecer a hogares caracterizados por la promiscuidad, el irrespeto, el abuso, la infidelidad; los niños-jóvenes también comienzan, en esta época, a tener contacto con experiencias sexuales diversas y tempranas (pornografía en línea, clubes, trata de blancas, acoso…); otros cuentan con episodios de abuso sexual y maltrato en el transcurso de su vida, que han dejado traumas o complejos diversos que afectan su vida en el presente; también está el carácter “liberal”, “desinhibido”, “sibarita”, “abierto”… que algunos psicoterapeutas ven e interpretan como sinónimo de desarrollo, madurez y libertad, y en los cuales ellos mismos quedan atrapados. Lo delicado de esto es que también lo recomiendan a algunos de sus consultantes, tornándose psicoterapeutas carentes de ética, valores, virtudes y los requerimientos mínimos que favorezcan la “intervención-curación” de los mismos.


21. 3 Diversos gustos “raros”

De modo que sí el psicoterapeuta no controla, sana, libera, regula, administra, su vida sexual, su sexualidad como tal, se verá atrapado, inmiscuido en comportamientos inmorales y denigrantes que restarán credibilidad, autoridad y estatus a su rol como profesional. Desarrollará, seguramente, una doble vida; aquella donde simulará ser un profesional maduro, feliz y libre, y de otra parte mantendrá el rostro oculto de su esclavitud sexual (de sus preferencias sexuales particulares); orgías, gusto sexual perverso por infantes o adolescentes, consumo de pornografía, sexo, homosexualismo, lesbianismo, bisexualismo, bestialismo, fetichismo, masturbación, alcohol, cine erótico, literatura erótica y sensual, minarán sus recursos mentales, su valores y virtudes, y le harán caer a lo más hondo como persona y como terapeuta. No son pocos los profesionales de la salud adictos a la lujuria y sus variantes, además de verse tras las rejas por sus excesos “carnales”. Esta es un capítulo doloroso marcado por los excesos sexuales de psicólogos y psiquiatras que perdieron un día el control de su vida moral.

“Las relaciones sexuales representan para ellos (los neuróticos)[1] no sólo una liberación de tensiones específicas sexuales, sino también el único medio de entablar conexiones humanas. Si una persona se ha convencido de que le es prácticamente imposible obtener cariño, el contacto físico puede servirle como sucedáneo de los lazos afectivos. En tal caso, la sexualidad se convierte en el principal, o acaso en el exclusivo puente hacia los demás, adquiriendo así desmesurada importancia.”
Karen Horney




21. 4 “Depure” su sexualidad

Nada más delicado que los problemas de tipo sexual, médicos o psicológicos,  que desafían siempre a la ciencia en cuanto a los métodos, las técnicas, las estrategias, medicamentos, para lograr la liberación de las desviaciones, las perversiones, en general los trastornos de tipo sexual. Siempre es bueno reflexionar e iniciar con una autoobservación personal. Estas preguntas pueden dar pistas camino de la liberación personal (aunque la recidiva no se haga esperar…): ¿Mi dificultad sexual se ha escapado del control de mi voluntad? ¿Desde cuándo se “desvió” mi comportamiento sexual “sano”? ¿Qué factores pudieron desencadenar en él (amistades, abuso, maltrato, violación, aprendizaje social, contacto con pornografía, contacto con prostitución…)? ¿Qué he intentado para recuperar el control personal? ¿Cómo son mis recaídas? ¿Qué tipo de ayuda profesional he solicitado alguna vez? ¿Qué consecuencias se me han presentado debido a dichos problemas sexuales?... Seguro que, este será un primer gran paso para su recuperación si “admite su derrota e incapacidad total frente a dichas perturbaciones”.


21. 5 La estabilidad personal con su pareja y familia… con todo

La estabilidad es deseable para la persona, quienquiera que sea; la “estabilidad” (¿equilibrio emocional?) implica que el individuo posee una adaptación, ajuste, paz, disciplina, productividad, espiritualidad, salud, entre otras cosas, que operan “normal, fluida y satisfactoriamente”. No se trata de que la persona tenga o lleve una vida perfecta y sin problemas, pero sí que la estabilidad, la consistencia, el ajuste psicológico sea evidente, lo hagan parecer realmente una “persona normal”. El psicoterapeuta estable procura su paz interior, mantener relaciones interpersonales adecuadas, momentos cálidos y afectivos con su familia (cualquiera que sea la constelación familiar que le corresponda vivir…); procura y lucha por relaciones de pareja y conyugales plenas de amor y sentido de realización en el hogar; procura una economía libre de deudas o reveses financieros, etc. La “estabilidad personal” sería, más que su formación ultraespecializada, uno de los recursos más valiosos como terapeuta, que redundará en beneficio de sus consultantes.
 




Un caso particular

“Fishman es un reconocido psicólogo especializado en violencia intrafamiliar, aparte de ser considerado una autoridad internacional en dichos temas. Ha publicado varios libros, alguno de los cuales ha obtenido notoriedad, sobre el tema de su dominio en cuestión, todos con carácter investigativo; asimismo se desempeñaba hacia años como profesor universitario de especialización. A Fishman, se le acusa de pedofilia, junto con varios colegas más. Parece ser que captaban o entraban en amistad con los jóvenes mediante ciber sitios, centros comerciales, clubes deportivos para luego invitarlos a domicilios donde realizaban orgías, filmaciones o tocamientos a los mismos. Todo se supo por uno de los jóvenes que contó a sus padres la situación, que posteriormente fue llevaba a manos de la justicia. F., pese a pagar fianza provisional espera sentencia por abuso de menores.”



[1] Paréntesis del autor.

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