“Si sólo pudiéramos entendernos: Saber de qué somos hechos, saber
quiénes somos realmente, saber por qué reaccionamos como lo hacemos, saber
nuestros puntos fuertes y cómo desarrollarlos, saber nuestras debilidades y
cómo superarlas.”
FLORENCE LITTAUER
14. 1
Puede ocurrir
Las adicciones, problema
contemporáneo de fuertes implicaciones sociales, gubernamentales, políticas,
psicosociales, también afectan la vida de los psicoterapeutas; Freud[1] es un
ejemplo de ello. Su adicción a la cocaína, inicialmente sugerida para controlar
los dolores fuertes de su mandíbula (cáncer de boca), que luego no pudo
erradicar de sí el resto de su vida, incluso le causó la muerte por sobredosis
de morfina de manos de un colega. Este autor, aunque vea superado o como teoría
meramente histórico-literaria el psicoanálisis, no deja de reconocer el ingenio
de Freud, la capacidad lingüística, especulativa y teórica para crear
constructos (no comprobados científicamente) que inspiraron otros desarrollos
teóricos, o nuevas alternativas de explicación e interpretación de la conducta
humana. Y aunque el eminente psicólogo estuvo sujeto al padecimiento de la
enfermedad, queda la enseñanza para los profesionales de la salud mental el
estar precavidos con el uso de sustancias (anfetaminas, cocaína, marihuana,
depresivos…) cuyo poder adictivo es muy sutil y veloz, en aras de un quehacer
profesional más libre, esperanzador, efectivo, que pueda otorgar a los
consultantes estrategias de ayuda más eficaces, que validen el rol del
profesional y el quehacer mismo de la profesión.
14. 2
¿Libre o adicto?
Los psicoterapeutas pueden
esclavizarse a drogas, pornografía, ludopatía, tecnología, tabaquismo,
alcoholismo, comportamientos antisociales, obsesiones raras, entre otros
aspectos de carácter obsesivo-compulsivo, que hacen de sus vidas modelos
desastrosos nada dignos de imitar, aparte del descrédito social que ello
implica. Por su parte, en el origen de las adicciones son diversas o variadas
las causas motivacionales para que un individuo pueda quedar atado al uso de
diversas sustancias o dependiente de comportamientos anómalos (por ejemplo:
masturbación compulsiva, perversiones sexuales…). Los psicoterapeutas también
puede tener tras de sí, en su historia de vida:
- Antecedentes familiares
predisponentes (alguien en la dinámica familiar con la problemática…)
- Traumas de tipo emocional
(que vulneran su estabilidad personal y le hacen buscar paliativos alternativos
al dolor psicológico, la frustración…)
- Cotidianidad caótica (que los
lleva a una vida caracterizada por las irresponsabilidades constantes…)
- Algunos síntomas de
trastornos mentales pueden ser puerta para el abuso de sustancias en muchos
individuos.
- Manejo inadecuado de la
ansiedad (que facilitan el uso de sustancias para evadir el dolor de la vida o
lo desagradable de los diversos eventos cotidianos…)
- Depresión (mediante las
drogas algunos mitigan su dolor emocional y sus inestables estados anímicos…)
- Influencia social negativa
(las malas influencias, amistades o estar en el lugar equivocado, facilitan la
experiencia en el consumo de drogas…)
- Otras.
14. 3
Búsqueda de ayuda
Semejante a un consultante que
necesita ayuda para sus adicciones, los psicoterapeutas, cuando han caído en
este flagelo deben luchar por salir adelante, liberar su mente-cuerpo de
aquello que los ha esclavizado. ¡Y buscar ayuda! Muchas veces las “autocuras”
no funcionan cuando el problema se ha salido de entre las manos y se requiere
de personas amigas con experiencia, éxito, fortaleza en dichos procesos
terapéuticos. Existen colegas con notable recorrido clínico-social al respecto
de dicha terapéutica, pero al final, como ya es sabido: es el profundo y
sincero reconocimiento del problema el que abre la puerta a la rendición
personal y el inicio voluntario de la recuperación individual. Entonces, no
temer la búsqueda de asesoría terapéutica; despojarse de toda la capa de
intelectualidad adquirida en la trayectoria profesional; entender que está en
juego la integridad personal; la dignidad-valor como persona; vencer el orgullo
del qué dirán, qué pensarán, siendo uno mismo todo un psicoterapeuta; la
humildad vence los obstáculos para el cambio, y la constancia hace avanzar
hacia el estado ideal de lo propuesto. Nunca olvide que, por pertenecer a este
mundo, ningún ser humano es la excepción a la fatalidad; por ejemplo:
lamentablemente personas famosas que propendían por la alegría terminaron
suicidándose; personas aparentemente realizadas, exitosas socialmente, acabaron
su vida con una sobredosis letal; nadie es la excepción y nunca sabemos cómo podemos
afrontar las nuevas dificultades de cada día.
14. 4
Acontecimientos vitales
Por acontecimientos vitales
los psicoterapeutas entendemos aquellos eventos
difíciles, productores de estrés o ansiedad, que exigen del individuo
diversos procesos de adaptación, física, mental o psicológica (¿Y por qué no
espiritual?). Dichas circunstancias son afrontadas por las personas de manera
distinta, basado en sus diferencias individuales. Y cuando el ajuste o la
adaptación ejecutada no es la ideal, las personas suelen entrar en verdaderas
crisis personales. Los profesionales de la salud pueden afrontar la frustración
profesional cuando no logran ciertas metas; pueden padecer depresión ante
dificultades de pareja o crisis familiares; su mismo ideal de la profesión puede
verse mermado o desmotivado cuando no se obtiene el cambio en los pacientes o
el mundo mismo como se quisiera; pueden verse atados-esclavizados a vicios
diversos; pueden verse enredados en relaciones interpersonales conflictivas; o
entrar en todo una crisis individual con lo existencial, la dinámica del mundo
y sus incesantes necesidades. En 1967 los psiquiatras Holmes y Rahe precisaron
algunos eventos causantes de estrés en el individuo producto de la gravedad o
intensidad misma del estresor o acontecimiento vital padecido. Como
profesionales de la salud, los psicoterapeutas deben afrontar, asumir y
controlar en su vida personal, las siguientes situaciones (escala de ajuste
social):
Fig. 1. Escala de acontecimientos
vitales Holmes y Rahe. Fuente: http://es.slideshare.net/KALINRA/abordaje-del-ciclo-vital-en-medicina-familiar-10146717
14. 5
Vida nueva
Los psicoterapeutas no son ajenos al recomenzar de su
vida; reestructurar su forma de pensar; decantar teorías, estrategias, modos de
ejercer su rol; psicólogos y psiquiatras debieran ser los primeros en someterse
a procesos de cambio personal (autoanálisis, entre ellos), dada su profunda
esclavitud a lo teórico, a las corrientes y tendencias imperfectas creadas y
disertadas por hombres imperfectos, que también tuvieron la necesidad de cambio
y modificación personal. Recuerde aquí los trágicos suicidios de Wilhelm Stekel y Viktor Tausk, entre otros, que realmente
dejaron un profundo vacío en la teoría psicoanalítica antes que validarla como un
método efectivo para los problemas del comportamiento humano. A estas alturas,
creo yo, modestamente, que usted sabe en qué aspectos debe poner seriedad y
dinamismo para su reestructuración personal como psicoterapeuta.
Un caso
particular
“Ernest
Jones, el biógrafo oficial de Freud, también nos dice que durante este período
(aproximadamente entre 1892 y 1900) Freud experimentó un marcado cambio de
personalidad y sufrió de una «muy considerable psiconeurosis, caracterizada por
cambios de humor desde una profunda euforia hasta una tremenda depresión y
estados crepusculares de consciencia». Durante el mismo período desarrolló
inexplicados síntomas de irregularidad cardíaca y aceleración de los
movimientos del corazón. Padeció un extraño mal llamado «neurosis de reflejo nasal»,
y concibió un violento odio hacia su viejo amigo y colega Breuer, mientras al
mismo tiempo experimentaba una intensa admiración y devoción hacia otro amigo,
Wilhelm Fliess. Y el cambio mayor que ocurrió fue que, cuanto más el impulso
sexual se convertía en la piedra angular de su teoría general, menos lo
practicaba, de manera que al final del siglo había terminado virtualmente de
mantener relaciones sexuales con su mujer. Otros síntomas de cambio de
personalidad, que aparecieron hacia esa época fueron la convicción mesiánica de
una misión, la aceptación del mito del héroe (ya mencionado), y la general
tendencia dictatorial a gobernar a sus seguidores y expulsarles si expresaban
la menor o más ligera duda acerca de la verdad absoluta de sus teorías. Esto,
también, difiere totalmente de la conducta del primitivo Freud, que no mostraba
ninguno de esos raros e inaceptables rasgos de carácter. Thornton, basándose en
la correspondencia de Freud con Fliess, ha formulado una hipótesis muy clara
que explicaría todos esos súbitos cambios en términos de una adicción que Freud
desarrolló por la cocaína. Freud había trabajado con la cocaína, la había usado
para combatir sus frecuentes jaquecas, y había recomendado entusiásticamente su
uso a todos los que quisieran controlar sus estados mentales. Fliess había
elaborado una teoría más bien absurda acerca de la cocaína que, según él, era
capaz de aliviar drásticamente los dolores de cabeza y otros males mediante la
aplicación nasal. Lo que sucede en realidad es que la aplicación de la droga a
las membranas mucosas, tales como las del interior de la nariz, resulta una
absorción extremadamente rápida, de manera que la droga se incorpora muy pronto
a la corriente sanguínea y llega al cerebro con rapidez y prácticamente sin alteración.
No cabe duda sobre el hecho de que Freud fue inducido por Fliess a usar cocaína
con objeto de curar sus cefaleas y mejorar su «neurosis de reflejo nasal». He
aquí lo que dice Ernest Jones sobre ello: Luego, como si hubiera alguna
relación en su trato con un rinólogo, Freud sufrió mucho de una infección nasal
durante esos años. De hecho, ambos la padecieron (es decir, Freud y Fliess) y
un interés poco común fue tomado por ambas partes acerca del estado de las
respectivas narices, órganos que, después de todo, habían llamado en primer
lugar la atención de Fliess en los procesos sexuales. Fliess operó dos veces a
Freud, probablemente por cauterización de los huesos espirales; la segunda vez
fue en el verano de 1895. La cocaína, en la que Fliess tenía una gran fe, fue
constantemente recetada. Desafortunadamente, como es natural, este uso de la
cocaína fijó un círculo vicioso causando una verdadera patología nasal y
empeorando lo que se suponía debía curar, como indica Thornton, «tal patología
es concomitante con el uso crónico regular de la cocaína. Necrosis de las
membranas, aparición de costras, ulceración y frecuentes hemorragias con las
infecciones resultantes, son las invariables secuelas de su uso... La infección
de los tejidos ulcerados produce serias infecciones sinoidales, que Freud
padeció en la segunda parte de la década». Esta, pues, era la razón del
«interés poco común» por las respectivas narices que tanto divertía a Jones en
su relato sobre Freud y Fliess. «Ambos hombres habían empezado a sufrir los
efectos de la cocaína en el cerebro. De aquí procede la calidad progresivamente
extraña de las teorías de los dos conforme transcurría el tiempo». Hay
evidencia directa de esta teoría en los escritos del mismo Freud. Así en « La
Interpretación de los Sueños » menciona su preocupación por su propio estado de
salud cuando escribe sobre sus pacientes. He aquí lo que escribe: «Hacía un uso
frecuente de la cocaína en esa época para aliviar ciertas dolorosas molestias
nasales, y había oído unos días antes que una de mis pacientes que había
seguido mi ejemplo había contraído una extendida necrosis de la membrana mucosa
nasal». Thornton comenta: «El uso de la cocaína por Freud no tenía por objeto
únicamente el alivio de un ataque ocasional de migraña. Quedó cogido en la
trampa de un círculo vicioso de tomar cocaína para reducir dolores nasales que
habían sido realmente causados por la misma droga, los cuales aumentaban con
mayor intensidad aun cuando sus efectos desaparecían. El resultado fue el uso
casi continuo de la cocaína».”
Hans
Eysenck[2]
Un caso
particular[3]
“Otto Hans Adolf Gross (17 de marzo
de 1877 en Gniebing, Feldbach, Estiria, Austria – 13 de febrero de 1920 en
Berlín, Alemania) amante de las esposas de sus amigos y de las primas,
hermanas, y tías de éstas, un bohemio aventurero, un anarquista que
manifestaría su inconformidad en cada ámbito de su vida. Hijo del jurista Hans
Gross (1847-1915), uno de los fundadores de la criminología y precursor de la
dactiloscopia)… siempre luchando por encontrar su propio sitio en el mundo y
salir de la sombra de su famoso padre, podemos rastrear el núcleo de su
rebeldía en la relación con éste. También, por supuesto, el núcleo de su
filosofía pro-matriarcal y anti-patriarcado. Educado por tutores y en colegios
privados. Su padre notó el desequilibrio mental de su hijo y lo envío a la
escuela de medicina, se recibe de médico en 1899 y emprende un viaje a
Sudamérica (1900) en busca de su propia identidad y experiencia, es en este
tiempo donde experimenta con diversas sustancias como cocaína, opio, morfina,
volviéndose adicto casi al instante… Freud veía en Gross un virtuoso de las
teorías psicoanalíticas, en su segunda terapia de desintoxicación, y esta vez
al mano de Jung, Gross logró influir en éste de una manera que jamás imaginó,
gracias al transfert entre
él y Gross, pudo conocer su lado ‘oscuro’, su ‘sombra’, y así pudo poner
en perspectiva sus teorías. Jung le formuló dos diagnósticos sucesivos:
neurosis obsesiva y demencia precoz. Ernest Jones más tarde le diagnosticaría
esquizofrenia, luego hasta sería analizado por otro pisciano presente en esta
lista, Wilhelm Stekel, sin mayores resultados. Otto, al contrario de
Stekel, no aceptaba maestro alguno, los problemas con su padre lo hacían un
rebelde que no veía autoridad en personalidad alguna, pronto iba a dejar de ver
a Freud como un mentor e iba a rebelarse contra esta nueva figura paterna en su
vida. Freud, llegado este punto, diría sobre Gross: “Lamentablemente, no
hay nada que decir de él; ha caído, y sólo le hará mucho daño a nuestra
causa”. El virtuoso del psicoanálisis cesó de serlo a los ojos de Freud,
ahora solo veía a un disidente, promiscuo y amoral, que pronto se convertiría
en un peligro para el futuro del psicoanálisis. Incluso pese a ser ‘expulsado’
del círculo vienés, y perder el respaldo de su ‘maestro’, siguió practicando el
psicoanálisis bajo la etiqueta de ‘Freudiano’. Sus terapias, como todo con
respecto a él, también eran controvertidas, fue acusado en dos ocasiones de
incitar al suicidio a dos de sus pacientes, y luego de inclinarse por el
anarquismo y cumplir su sueño de habitar en la comunidad utópica de Ascona, es
perseguido por la policía acusado “actividades subversivas”. En 1914, apenas
iniciaba la Gran Guerra, Otto se enlista y ejerce como médico del
ejército austro-húngaro en diferentes destinos. A su regreso a Berlín
inicia un ambicioso proyecto junto a Franz Jung y al pintor Georg Schrimpf, una
revista llamada Die freie Strasse,
una introducción a la Revolución que se fraguaba en Alemania. Finalmente es
encontrado en un almacén abandonado casi congelado y al borde de la
inanición, moriría en el sanatorio berlinés de Pankow el día 13 de Febrero
de 1920 a causa de una neumonía.”
[1] En la biografía
de Freud hecha por Jones, biógrafo principal de Freud, se refieren algunos detalles
de este aspecto de la vida del reconocido psicoanalista.
[2] Eysenck,
Hans. Decadencia y caída del imperio freudiano.
Nuevo Arte Thor.
España, 1988. Págs. 33-35
[3] Datos biográficos citados en: https://thefaustorocksyeah.wordpress.com/category/wilhelm-stekel/



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