viernes, 11 de diciembre de 2015

12. PSICOTERAPEUTAS NEURÓTICOS




“En todo esfuerzo por comprender una personalidad, es esencial descubrir las fuerzas impulsoras subyacentes de esa personalidad. Al tratar de comprender una personalidad perturbada es esencial descubrir las fuerzas impulsoras responsables de la perturbación.”
Karen Horney

“El neurótico se rebela contra su sociedad. Es un no-conformista. Aunque no acepta la voluntad colectiva, no puede vivir solo. Se siente en tensión, inadecuado, lejos de los otros. No puede aceptar la sociedad, ni puede aceptar la separación de ella.”
BENJAMÍN WOLMAN



12. 1 Las tendencias neuróticas de los psicoterapeutas

El concepto de neurosis tiene diversas acepciones comprensivas desde el psicoanálisis tradicional. En la época más contemporánea se ha entendido más relacionándolo con la adaptación y el manejo de la ansiedad del individuo con relación a sus conflictos. En lo neurótico lo sexual puede estar a la base de ciertos comportamientos o desbordarse dando origen a los síntomas neuróticos. Es Karen Horney quien conceptualiza las neurosis desde una perspectiva más adaptativa frente a los conflictos individuales que se deben resolver, ligada al ambiente, familia o entorno cultural que rodean al sujeto. Aunque, como sugería Freud, todos somos neuróticos en cierta medida (pues necesitamos adaptarnos o ajustarnos frente a los retos de la cotidianidad y del mismo yo - cambiar), en los diversos niveles de neurosis el individuo parece tener dificultades para afrontar la realidad, manejar la ansiedad y asimismo escoger los medios o modos para mantenerse estable o equilibrado. En este sentido algunos terapeutas bajo síntomas neuróticos viven una vida conflictiva o anclada a diversos comportamientos que les impiden realizar procesos terapéuticos más satisfactorios o libres en su autoridad para asesorar sobre sus consultantes. No se puede enseñar o sugerir adaptaciones-ajustes sanos a otros, si en realidad el mismo psicoterapeuta cuenta con problemas: obsesivos, narcisísticos, compulsivos, histriónicos, paranoides, etc. La libertad siempre devendrá de la libertad, y nunca de las propias esclavitudes personales.



12. 2 Las conductas dañinas adquiridas

En las neurosis los problemas de adaptación suelen ser desproporcionados, aunque el individuo mantenga una relación normal con la realidad y pueda desempeñarse socialmente sin dificultades. Y se ha aceptado que desde la infancia, mediante una crianza imperfecta (obsesiva, restrictiva, censurante, inconsistente…) los hijos pueden desarrollar comportamientos dañinos, que en la edad adulta resultan graves cargas para la personalidad del individuo. Siguiendo aquí a Horney (1968) la persona, y en este caso los psicoterapeutas pueden luchar consigo mismos frente a las siguientes tendencias neuróticas:
- La superación sobre la necesidad neurótica de afecto, aprobación, reconocimiento.
- La superación sobre la necesidad neurótica de que otros se encarguen de su vida (dependencia)
- La superación sobre la necesidad neurótica de la autolimitación personal (autoestimación deficiente)
- La superación sobre la necesidad neurótica de adquirir poder, prestigio, posesión.
- La superación sobre la necesidad neurótica de la intelectualidad y la voluntad (la razón) como medios de controlarse a sí mismo y a los demás.
- La superación sobre la necesidad neurótica de explotación de los demás.
- La superación sobre la necesidad neurótica del reconocimiento y prestigio sociales.
- La superación sobre la necesidad neurótica de admiración personal.
- La superación sobre la necesidad neurótica de realizar-conseguir hazañas personales.
- La superación sobre la necesidad neurótica de autosuficiencia e independencia.
- La superación sobre la necesidad neurótica de perfección e inexpugnabilidad.
Cada una de estas “distorsiones” de un sano ajuste personal también deben ser objeto de trabajo en los psicoterapeutas, que muchas veces tienen el componente teórico de cuanto ocurre en la naturaleza humana pero no logran discernirlo en sí mismos. Ser conscientes de ello representa una gran muestra de humildad personal y profesionalismo al discernir lo que debe cambiarse en sí mismo. Mucho más loable si cada cual inicia su depuración y renovación en sí mismo.


12. 3 El control de la neurosis

El manejo de la neurosis dependerá de la técnica terapéutica seleccionada (si pudiera hablarse en psicología y en psiquiatría de técnicas estrictas o validadas científicamente). No obstante como las neurosis implican un componente mental-afectivo, se sugiere al individuo el discernimiento de sus raíces comportamentales ansiosas, angustiantes, seguramente fijadas o ligadas a acontecimientos desadaptativos de su forma de vivir relacionados con otras personas; eventos pasados o presentes. La liberación del individuo se va consiguiendo paulatinamente en la medida en que va destruyendo mentalmente y activamente la solución de compromiso adquirida (hábito dañino). Por ejemplo: si el individuo presenta dificultades sexuales fuera de su control voluntario; si el individuo es obsesivo en su relación con otros; si el individuo está esclavizado por el alcohol, el tabaco,  las drogas; si el individuo tiene problemas en su estima personal; si el individuo es muy dependiente de otros; si el individuo es manipulador de los demás para conseguir sus intereses; si el individuo tiene un concepto erróneo de sí mismo como persona, etc.

“Definimos la neurosis como conflicto psicológico del sujeto, cuya sintomatología es la expresión simbólica de conflictos psíquicos, que tiene raíces en la historia infantil del sujeto. Decimos conflictos porque estamos pensando entre un deseo del sujeto y una exigencia moral que se opone al deseo, produciéndose así un conflicto en el interior del sujeto. Muchas veces estos conflictos son inconscientes aun para el mismo sujeto. La raíz de la neurosis se encuentra en la infancia del sujeto, en experiencias que no ha sido resueltas, lo que le llevan a desarrollar una serie de conflictos que marcarán su forma de actuar, de sentir, de ser.”
Bernardo Stamateas




12. 4 La paz interior del psicoterapeuta

Pudiese sonar muy espiritual, hablando de la psicología, la psiquiatría y otras terapéuticas de la mente humana, el concepto de “paz interior”. Pero en la época contemporánea ya nadie desconoce su intencionalidad, su aspiración vivencial o su carencia en el corazón humano. La paz interior, espiritualmente, se entiende como un equilibrio interno del individuo donde se conjugan: el perdón, la aceptación, la bondad, los valores, las virtudes, la calma, el amor… que hacen que el sujeto tenga una calidad de vida interior, independientemente de las dificultades normales que pueda arrostrar en la cotidianidad. Sin duda que, psicoterapeutas calmados, pacíficos, con eustrés, relajados, confiados, amables, son deseables a todo lo contrario que muchas personas han podido testificar negativamente de los mismos.


12. 5 Reincidencias

Como nadie es perfecto psicológicamente, aunque pudiera sí efectivamente ser sano de muchas de sus dificultades o conflictos emocionales, habrá reincidencias, recaídas, recidivas, y el psicoterapeuta podría desanimarse o verse confundido por su propia auto ineficacia personal sobre sus propios problemas y neurosis adquiridas. A la final, ningún proceso de cambio personal es fácil o automático para una persona. Todo cuesta, y a nivel psicológico y mental nada es definitivo o manipulable como se desearía. Quisiéramos curar a los ansiosos, a los depresivos, a los esquizofrénicos, a los pirómanos, a los paranoides, a los fóbicos, a los alcohólicos, a los perversos, a los maltratadores, a los antisociales, a los neuróticos, a los melómanos, a los toxicómanos, a los autistas… de manera instantánea, pero nuestra habilidad personal al respecto es muy limitada, aparte de las resistencias fuertes que la conducta humana expone ante la perspectiva de cambio individual.


Un caso particular

“Samantha es una psicóloga especializada. Parece presentar ciertos rasgos histriónicos con otros de tipo paranoide. Manejaba una ansiedad fuerte en su vida cotidiana y en las relaciones interpersonales de pareja que enfrentaba, incluso las de tipo íntimo (pareja). S. de unos años para acá ha visto decaer y perder el dominio propio sobre su propia conducta. Agredió a una de sus primeras parejas con un puñal en el abdomen. El hombre se salvó, pero S. fue absuelta por el juez. Se alegó que todo se había producido por la pérdida de control en las discusiones de pareja. Tiempo después, S. entabló relación con otra pareja de la cual se le acusa de haberla matado, desmembrado con una sierra y repartido sus partes en diversos lugares de la ciudad. La profesional alegó maltrato constante de su pareja. Como recurso S. alcanzó a recluirse en una clínica psiquiátrica para hacer creer que se encontraba con graves problemas psicológicos. Se encuentra bajo rejas. El caso de S. ilustra claramente lo “trastornados” que son-están un buen número de profesionales de la salud mental, que consideran que, porque son graduados y tienen una especialidad psicológica, son la excepción a los trastornos y al cambio personal. Cuando no se busca la ayuda a tiempo y con humildad, para muchos profesionales llega a ser demasiado tarde en la vida.”


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