martes, 15 de diciembre de 2015

23. EL ENGAÑO DE LO “TRANSPERSONAL” ¿PSICOTERAPEUTAS O: BRUJOS, MAGOS, ALQUIMISTAS, TAROTISTAS, CHAMANES, PSICOMAGOS, ADIVINOS, HIPNOTISTAS?




“No dejen que los condenen esos que se hacen pasar por muy humildes y que dan culto a los ángeles, que pretenden tener visiones y que se hinchan de orgullo a causa de sus pensamientos humanos.”

San Pablo (Colosenses 2. 18)



23. 1 ¿Nuevas psicologías?

El término psicología es bastante flexible, resistente, y parece ser que ha aguantado para todo cual panacea. La APA (1991) reconoció 50 campos de acción de la psicología; muy diversificados y que aplican-estudian el comportamiento humano en áreas distintas de la conducta humana. Igualmente la psiquiatría reconoce un campo menos restringido de sus especialidades (adolescencia, forense, académica, geriátrica, adicciones, social…). La psicología transpersonal es una de las últimas adquisiciones de la psicología, también la neurolingüística… pero hoy algunos ya hablan de “psicología de perros”, “psicología de gatos”… y parece ser que la disciplina aguanta para todo, donde puede identificarse algún campo de comportamiento. Como quiera que sea, el auge de lo transpersonal no es del todo nuevo puesto que autores como Freud, incluso Jung tuvieron cierta simpatía por lo paranormal o lo no evidente a los sentidos (¿No es lo inconsciente un ejemplo de ello?...). Lo transpersonal, hoy día, y siendo algo muy difuso y etéreo, apunta a la unión-relación del individuo con el cosmos, la naturaleza, con una deidad indiferenciada, flexible, buena, amorosa, permisiva, trascendental, es decir, una deidad “construida” por la “espiritualidad” del propio sujeto o profesional, y que le permitiría ganar las bondades, felicidad, éxito, autorrealización, trascendencia, paz, alegría, prosperidad, verdad… precisamente derivada de aquella deidad. Lo transpersonal hace correr el riesgo al individuo o psicoterapeuta de creer que todos los caminos conducen a Dios, aparte de facilitar y aceptar la creación de nuevos ritos y rituales que a la final dejarán más confundidas a las personas que continúan sin solucionar gran parte de sus problemas y vacíos existenciales. Imagine usted: si la psicología apenas ha logrado efectividad con el “comportamiento observable, real, inmediato…” ¿Cómo lo lograría con lo esotérico, lo etéreo, lo angelical, lo transpersonal, con lo impersonal, lo cósmico, lo kármico, lo psicodélico, los estados alterados de conciencia, la respiración, los estados holotrópicos…?





23. 2 Psicoterapeutas místicos

En palabras, quizás bienintencionadas del considerado precursor de la psicología transpersonal, Stanislav Grof, (a quien no doy la razón, sino que cito para explicar el peligro de todo esto):

“Mientras la psicología y la psiquiatría occidental describen los rituales y la vida espiritual de las antiguas culturas nativas en términos patológicos, los peligrosos excesos de la civilización industrial que pone en riesgo la vida del planeta y que se han convertido en parte integrante de nuestra cotidianidad, rara vez atraen la atención de los clínicos e investigadores y de ninguna manera son etiquetados como algo patológico. El saqueo de las fuentes no renovables que se transforman en contaminación industrial, las perturbaciones en el medio ambiente debido a lluvias radioactivas, tóxicos químicos y vertidos masivos de petróleo, los abusos de los descubrimientos científicos en física, química y biología para el desarrollo de armas de destrucción masiva, las invasiones a otros países que conducen a masacres de civiles y al genocidio, y el diseño de operaciones militares que matarían a millones de personas son manifestaciones de codicia insaciable y agresiones de las que somos testigos a diario. Los principales protagonistas de tales estrategias perjudiciales y escenarios propios del Juicio Final, no solo se pasean libremente, sino que son ricos y famosos, ocupan posiciones de poder en la sociedad y hasta son, en ocasiones, condecorados. En cambio, personas que experimentan cambios en su vida a través de estados místicos, episodios de muerte y renacimiento psicoespirituales, o experiencias de vidas anteriores, acaban hospitalizados con diagnósticos estigmatizados y medicados con psicofármacos. Michael Harner (1980) se refería a esto como a la tendencia del etnocentrismo de juzgar lo que es o no normal en patología. De acuerdo con Harner, la psiquiatría y la psicología occidental también muestran una fuerte tendencia congnocentrista. Con esto, quiere decir que estas disciplinas formularon sus teorías desde las experiencias y observaciones de los estados ordinarios de consciencia y han evitado o malinterpretado sistemáticamente la evidencia de los estados no ordinarios, como también las observaciones desde la terapia psicodélica, las poderosas experiencias psicoterapéuticas, el trabajo con individuos en crisis psicoespirituales, las investigaciones sobre meditación, los trabajos antropológicos de campo o la tanatología. Los datos de estas áreas de la investigación se han ignorado sistemáticamente y se han malinterpretado debido a su incompatibilidad fundamental con el paradigma dominante.”

Claro que los paradigmas dominantes no son fáciles de superar, debilitar, cambiar (por ejemplo, el psicoanálisis sigue siendo académica y socioculturalmente famoso), pero no por ello quiere decir que todo lo nuevo que venga con promesas de salvar el comportamiento humano deba aceptarse porque sí. Siempre es bueno revisar de dónde surgen las teorías y también los teóricos que están detrás, a veces, hombres con ideas raras, artificiosas,  y espectaculares que resultan confundiendo más a la comunidad científica, y que sin duda venían con toda la “buena intención”.


23. 3 El negocio de la suerte, la adivinación, la trascendencia, la “espiritualidad”

No es extraño para el lector el negocio lucrativo que lo paranormal, lo transpersonal resulta para innumerables individuos, asociaciones y grupos sectarios que ofrecen la trascendencia, la espiritualidad y la comunión con Dios, sobre la base de aportes, inversiones, proselitismo, estrategias, literatura, que harán de la persona un individuo “autorrealizado”, “iniciado”, “espiritualizado”. El negocio cada año mueve miles de millones de dólares, y aprovecha el deseo sincero de muchas personas por el cambio, la búsqueda de sentido personal, la sana convivencia interpersonal, incluso la búsqueda de Dios. Los psicoterapeutas tampoco han sido ajenos a dichas influencias y resultan combinando la psicología o la psiquiatría con sistemas de pensamiento “trascendentales” con los cuales también adoctrinan a sus pacientes en lo posible. A la postre no se sabe si el consultante está tratando con un chamán o con un profesional de la salud mental.




23. 4 ¿Terapeuta o chamán?

En consecuencia, existen psicoterapeutas que debieron estudiar o hacer mejor: cursos de hechicería, brujería, mentalismo, ufología, esoterismo, lo paranormal, chamanismo, tarotismo, entre miles más de variantes de “sabiduría” secreta, en vez de engañar a sus consultantes con ayudas esotéricas o psicodélicas, de profunda meditación, olores, aromas, esencias, colores, disposiciones locativas, tarots, barajas, naipes, cábalas, sortilegios, mantras, etc, etc. El profesional de la salud mental debe tener muy en cuenta y revisar su rol, su intencionalidad como psicoterapeuta; por qué está siendo ineficaz; qué debe mejorar. Debe poseer una ética sana del comportamiento humano. En este sentido sí es muy válida la perspectiva de la ciencia que procura atenerse a la realidad observable de los eventos, en prevención a dar atención a situaciones y experiencias etéreas, que a la final no se sabe de qué se está hablando realmente. No son pocos, infortunadamente, los psicoterapeutas filtrados, adoctrinados por la denominada “nueva era” de la humanidad.


23. 5 ¿Teoterapia?

De manera que, si la cuestión es de lograr una psicoterapia espiritual, por qué no tener en cuenta al Dios verdadero de la realidad humana caída; un Deidad bondadosa, perdonadora, misericordiosa, restauradora, salvadora, entre mil atributos más, capaz de dar alivio espiritual y emocional al corazón humano afligido por múltiples problemáticas. Así no se da tanta vuelta sobre experiencias, difícilmente comprobables científicamente, como también no garantes de la realización personal. Por ahí dicen que una oración sincera a Dios en favor propio o de la humanidad no le cae mal a nadie. Aquí, no obstante, la situación es compleja porque tenemos y vivimos un mundo en constante guerra religiosa e ideológica, y el asunto no es de fácil conciliación interpersonal, cultural, religiosa o sociopolítica. De otra parte, en muchos casos las dificultades de los consultantes evidencian graves carencias y crisis espirituales (ausencia o negación total del Creador de la vida).


Un caso particular


“Zenia es un psicóloga clínica y docente, con amplia trayectoria en su campo. Siempre ha buscado ser una muy buena profesional en sus relaciones psicoterapéuticas. Pese a ello, y a las dificultades que ha encontrado en el mejoramiento de sus pacientes o asesorías, se inclinó por el uso de colores, esencias, velas, barajas, entre otros, para tratar a sus pacientes con mayor efectividad. En realidad parece cierta combinación de tarotista con psicóloga, pero en realidad el gancho que la mantiene adepta a dichos métodos no ortodoxos es la ganancia que les reportan sus pacientes por sus “trabajitos”, aparte de la “clientela” numerosa que atiende con regularidad, por recomendación.”

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